Virgo (constelación)

La constelación de Virgo o la Virgen está situada en el hemisferio sur de la esfera celeste. Fue descrita por Claudio Ptolomeo en el Almagesto (siglo II), formando parte de las 48 constelaciones antiguas y, concretamente, de las 12 constelaciones zodiacales. Virgo representa a Ceres, la diosa romana de las cosechas. En la mano lleva una espiga, representada por su estrella más luminosa (Espiga).

Esta constelación ocupa una superficie de 1294,4° cuadrados, en los que contiene un total de 11 objetos Messier, 720 objetos NGC y 1 objeto Caldwell. La estrella más brillante de Virgo es Espiga. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es Vir, su nombre en latín es Virgo y su genitivo es Virginis. Tiene un total de 169 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación de Virgo
Carta celeste de la constelación de Virgo
Leyenda de la carta celeste

Leyenda: en la carta celeste se muestra la cuadrícula de las coordenadas ecuatoriales. Las estrellas se representan en color blanco, y su tamaño se relaciona con su magnitud absoluta redondeada al entero más cercano. Las etiquetas de las estrellas siguen la denominación de Bayer. En algunas cartas celestes se ve representada la eclíptica en color azul claro.

Localización

Virgo es una constelación fácilmente identificable una vez hallada la constelación del León, ya que se encuentra al sureste de ésta. La estrella Espiga está a mitad de camino entre Régulo (en el León) y Antares (en el Escorpión), cerca de la eclíptica.

Virgo tiene 8 constelaciones colindantes:

Coordenadas

La constelación de Virgo abarca una región del cielo comprendida entre 22° S y 15° N de declinación, y entre 11 horas 35 minutos y 15 horas 10 minutos de ascensión recta. No es íntegramente observable todo el año desde ningún lugar de la Tierra.

Esta constelación se puede observar de forma completa durante parte del año desde las latitudes situadas entre 75° S y 68° N. Nunca es plenamente visible desde latitudes más al norte de 68° N y más al sur de 75° S.

Estrellas notables

La estrella Alfa Virginis, también llamada Espiga o Spica es la estrella más brillante de Virgo, con una magnitud de 1. Esta estrella simboliza la «espiga de trigo» de Virgo. En realidad se trata de una estrella binaria, y las dos componentes están tan próximas entre ellas que ningún telescopio consigue separarlas.

Sin embargo, dado que el plano de sus órbitas está poco inclinado respecto a la línea visual, estas estrellas se ocultan periódicamente, pasando la una por delante de la otra, lo que provoca que la luminosidad de Espiga varíe en una décima de magnitud con un período regular de unos 4 días.

Otra estrella interesante es Gamma Virginis o Porrima, con una magnitud aparente de 3,5. También se trata de un sistema binario cuyas componentes tardan unos 170 años en completar una vuelta la una alrededor de la otra. Cuando están a la máxima distancia, las estrellas son separables incluso por telescopios modestos, pero cuando el movimiento orbital las lleva al punto de máxima proximidad, sólo los telescopios profesionales permiten resolverlas, ya que se encuentran a 0,3 segundos.

Las dos estrellas de Porrima (Porrima A y Porrima B) también tienen otra peculiaridad: por su tamaño y color, son prácticamente idénticas. Al estar situadas a 32 años luz de nosotros, que es la distancia a la que se consideran situadas todas las estrellas para establecer su magnitud absoluta, tienen una luminosidad aparente que iguala la absoluta.

Objetos notables

En esta constelación encontramos el Cúmulo de Virgo, un cúmulo formado por miles de galaxias que distan de nosotros decenas de millones de años luz. Este grupo de galaxias contiene numerosos objetos del catálogo de Messier: M49, M58, M59, M60, M61, M84, M86, M87, M89, M90, M104, etc.

Con telescopios de aficionados, estas galaxias se ven como estrellas desenfocadas con magnitudes que varían entre la novena y la undécima, pero hay dos que merecen una mención especial: M87 y M104.

La M87 es la galaxia elíptica gigante que domina el grupo. Parece que en su centro hay un enorme agujero negro que aspira materia del resto de la galaxia, generando al mismo tiempo un rápido chorro de ésta.

Imágenes recientes del Telescopio Espacial Hubble muestran en detalle el chorro que parte del núcleo de M87. Esta galaxia también es una potente fuente de rayos X y ondas radioeléctricas.

En la constelación de Virgo también se encuentra el objeto M104 del catálogo de Messier, también popularmente conocida como la galaxia del Sombrero, llamada así por su forma. Se trata de una galaxia espiral similar a la nuestra o a la galaxia de Andrómeda. Se encuentra a 28 millones de años luz y fue descubierta por Piérre Mechain el año 1781. Su magnitud aparente es de 8,0.

Otro objeto interesante es el cuásar 3C273, una galaxia muy lejana que posee un núcleo tan concentrado que parece una estrella y supera en luminosidad al resto del objeto. Se trata del cuásar más luminoso de todo el cielo y es observable con telescopios de 15 cm de apertura.

Este cuásar dista de nosotros unos 3000 millones de años luz, y al telescopio se muestra como una pequeña estrella azulada de magnitud 12,8. En él se produce un intenso chorro de materia generado por un agujero negro que hay en su interior.

Mitología

La constelación de Virgo está asociada a distintas divinidades mitológicas y aparece en muchas leyendas. Según una de ellas, se trata de Astrea, diosa de la justicia, hija de Júpiter y Temis.

Lámina antigua de la constelación de Virgo (la Virgen)
Ilustración de la constelación de Virgo (la Virgen) en el Atlas Coelestis de John Flamsteed (1729). En su mano derecha lleva una hoja de palma, mientras que en su mano izquierda sostiene la espiga de trigo.

Durante el paso de la edad de oro —período en el que los humanos y los dioses vivían en perfecta armonía bajo el dominio de Cronos— a la edad de plata —en el cual el poder pasó a Júpiter y empezaron los conflictos entre los humanos y las divinidades del Olimpo— Astrea se propuso convencer a los hombres de que no abandonaran el camino de la concordia que hasta entonces habían seguido.

Entristecida por la degeneración de las relaciones humanas, Astrea se retiró a una montaña. Cuando llegó la edad del bronce y del hierro, y la violencia del género humano estalló, Astrea escapó al cielo, donde permanece en forma de constelación.