El Ave del Paraíso

La constelación del Ave del Paraíso está situada en el hemisferio sur de la esfera celeste. Fue descrita por Johann Bayer en su atlas estelar Uranometria (año 1603), formando parte de las 13 constelaciones de Bayer. A pesar de ello, esta constelación fue inventada anteriormente por los exploradores Pieter Dirkszoon Keyser y Frederick de Houtman. Está situada en declinaciones meridionales, más allá del Centauro y de la Cruz del Sur. Es una constelación de poca luminosidad y con pocos objetos.

Esta constelación ocupa una superficie de 206,3° cuadrados, en los que contiene un total de 9 objetos NGC, 1 objeto Caldwell y ningún objeto Messier. La estrella más brillante del Ave del Paraíso es Alfa Apodis. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es Aps, su nombre en latín es Apus y su genitivo es Apodis. Tiene un total de 39 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación del Ave del Paraíso
Carta celeste de la constelación del Ave del Paraíso

Localización

La manera más fácil de localizar la constelación del Ave del Paraíso en la esfera celeste es observar justo al sur de la estrella Atria, el astro más brillante de la constelación del Triángulo Austral. Es una constelación muy cercana al Polo Sur celeste, quedando al sureste de la Mosca. Pero es difícil de descubrir porque sus estrellas están dispersas y son poco brillantes.

El Ave del Paraíso tiene 7 constelaciones colindantes:

Coordenadas

La constelación del Ave del Paraíso no se puede observar a partir de latitudes más al norte de 35° N. Para poder observarla en su totalidad hay que ir hasta el ecuador. Esta constelación abarca una región del cielo comprendida entre las 13 horas 45 minutos y las 18 horas 10 minutos de ascensión recta, y entre -68° y -82° de declinación.

Estrellas notables

Como ya se ha dicho, la estrella más brillante de la constelación del Ave del Paraíso es Alfa Apodis, con una magnitud aparente de 3,8. Esta estrella es una gigante naranja que se encuentra a unos 411 años luz del sistema solar.

Beta Apodis también es una gigante naranja, en este caso con una magnitud aparente de 4,2. No obstante, no es la segunda estrella más brillante tal y como podríamos suponer según la designación de Bayer, sino la tercera. Se encuentra algo más cerca que la anterior, a 158 años luz de nosotros.

En cambio, la segunda estrella más brillante de la constelación del Ave del Paraíso es Gamma Apodis, con una magnitud aparente de 3,9. Se trata de una gigante amarillo-naranja situada a 160 años luz de nosotros.

Una estrella aparentemente doble debido a un efecto de perspectiva, pero sin ninguna relación física, es Delta Apodis, separable a simple vista en dos astros de color rojo y anaranjado. El primero, llamado Delta-1 Apodis, tiene una magnitud aparente de 4,8; el segundo, llamado Delta-2 Apodis, tiene una magnitud aparente de 5,3.

Las dos estrellas que componen Delta Apodis están separadas visualmente 103 segundos de arco. Sus distancias hasta nosotros son, respectivamente, 350 y 420 años luz, lo que significa que están demasiado alejadas entre sí para poder ejercerse una mutua atracción gravitatoria. Además, Delta-1 Apodis es una estrella variable cuya luminosidad oscila entre las magnitudes 4,7 y 4,9.

Otra estrella variable de esta constelación es Theta Apodis. Se trata de una gigante roja. Su magnitud aparente oscila entre los valores 5,1 y 6,7 en un periodo de 119 días. Por tanto, para su observación durante los periodos de luminosidad mínima se necesitan unos prismáticos.

Objetos notables

En la constelación del Ave del Paraíso hay pocos objetos que sean dignos de mención. Podemos destacar, no obstante, el caso del cúmulo globular NGC 6101, situado a unos 47.600 años luz de distancia. Tiene una magnitud aparente de 9, y se requiere un telescopio de al menos 20 cm de diámetro para poder resolver las estrellas que lo componen.

Mitología

La constelación del Ave del Paraíso no tiene vinculación con ningún mito, ya que su introducción es relativamente reciente: data de finales del siglo XVI, cuando los navegantes holandeses Pieter Dirkszoon Keyser y Frederick de Houtman decidieron crearla para llenar el cielo austral. Johann Bayer la introdujo en su atlas celeste Uranometria, publicado en el año 1603.