La Flecha

La constelación de la Flecha está situada en el hemisferio norte de la esfera celeste. Fue descrita por Claudio Ptolomeo en el Almagesto (siglo II), formando parte de las 48 constelaciones antiguas. Aunque no es una de las constelaciones más vistosas del hemisferio boreal, la Flecha pertenece a la muy restringida categoría de constelaciones que hacen honor a su nombre. Sus estrellas dibujan sobre la bóveda celeste un minúsculo dardo lanzado a través de la Vía Láctea.

Esta constelación ocupa una superficie de 69,9° cuadrados, en los que contiene un total de 1 objeto Messier, 6 objetos NGC y ningún objeto Caldwell. La estrella más brillante de la Flecha es Gamma Sagittae. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es Sge, su nombre en latín es Sagitta y su genitivo es Sagittae. Tiene un total de 26 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación de la Flecha
Carta celeste de la constelación de la Flecha

Localización

Esta pequeña constelación se encuentra dentro del perímetro del Triángulo de verano, el gran triángulo formado durante la bella estación por las estrellas Deneb de la constelación del Cisne, Vega de la Lira y Altair del Águila.

Para identificar con precisión la Flecha, basta mirar a una decena de grados al norte de Altair: casi paralela a la base del Triángulo de verano veremos apuntar la Flecha celeste. Alternativamente, podemos partir de la cercana constelación del Delfín y movernos hasta unos 10° al noroeste para hallar las estrellas de la Flecha.

La Flecha tiene 4 constelaciones colindantes:

Coordenadas

La constelación de la Flecha es visible durante el verano y pasa por el meridiano a medianoche hacia mediados de julio. En este período, es fácilmente observable desde latitudes medias: se encuentra a unos 60° por encima del horizonte. Abarca una región del cielo comprendida entre las 18 horas 55 minutos y las 20 horas 20 minutos de ascensión recta, y entre 16 y 21° de declinación, aproximadamente.

Estrellas notables

La estrella más brillante de la constelación de la Flecha es Gamma Sagittae y tiene una magnitud aparente de 3,5. Se trata de una gigante roja que se encuentra a 274 años luz de nuestro sistema solar. Actualmente es una estrella ligeramente variable, y se convertirá en una variable del tipo Mira, una variable pulsante.

La estrella Alfa Sagittae también se conoce como Sham, que significa «flecha» en árabe. A pesar de tener la denominación de Bayer empezando con una letra del alfabeto griego, sólo es la tercera estrella más brillante de la Flecha, con una magnitud aparente de 4,37. Se trata de una estrella gigante amarilla situada a una distancia de 475 años luz de nosotros, aproximadamente.

Lo mismo sucede con Beta Sagittae, que tiene la segunda letra del alfabeto griego basada en la denominación de Bayer, pero es la cuarta estrella más brillante de la constelación. Tiene una magnitud aparente de 4,39. Esta estrella es una gigante amarilla que se encuentra a 440 años luz del sistema solar.

En cambio, la segunda estrella más brillante de la Flecha es Delta Sagittae, con una magnitud aparente de 3,68. Se trata de una estrella binaria electroscópica, con lo que sus dos componentes no se pueden resolver ni con los más potentes telescopios; no se puede resolver visualmente. La estrella primaria es una gigante roja y la secundaria es una estrella de la secuencia principal.

También es muy interesante la estrella U Sagittae, una variable cuya luminosidad oscila entre las magnitudes 6,5 y 9,3 en poco más de tres días y nueve horas. Esta estrella forma parte del grupo de variables eclipsantes: dos astros se ocultan periódicamente y de forma alternativa, reduciendo la luminosidad total del sistema. La variación de magnitud es tal que permite seguir este astro sólo con la ayuda de unos buenos prismáticos.

Todavía más especial es WZ Sagittae, que en el pasado saltó de la magnitud 15, con la que brilla habitualmente, hasta la 7. Como el fenómeno se registró tres veces —en 1913, 1946 y 1978— se piensa que puede tratarse de una nova recurrente en la que los intercambios de materia entre dos astros que orbitan uno respecto a otro provocarían explosiones periódicas.

Objetos notables

Dentro de los límites de la constelación de la Flecha se encuentra uno de los objetos del catálogo de Messier: el cúmulo globular M71. La distancia hasta este objeto, sobre cuya naturaleza se ha disentido y que para algunos es un cúmulo abierto especialmente rico en estrellas, es igual a 12.000 años luz. Fue descubierto por el astrónomo francés Jean-Philippe Loys de Cheseaux en el siglo XVIII.

Este cúmulo se nos aparece como una mancha luminosa desenfocada de octava magnitud, perceptible con unos prismáticos corrientes. Las dimensiones aparentes de M71 equivalen a la quinta parte del diámetro de la Luna llena. La medida de sus dimensiones reales sugiere, en cambio, que tiene un diámetro de 30 años luz, aproximadamente. Así pues, es fácilmente resoluble, y sus estrellas están tan dispersas que durante mucho tiempo fue considerado un cúmulo abierto.

También hay dos nebulosas destacables en la constelación de la Flecha. Una de ellas es el objeto NGC 6886. Esta nebulosa tiene una magnitud aparente de 11,8 y se encuentra a unos 15 años luz de nuestro sistema solar. La estrella central de esta nebulosa tiene el 55% de la masa del Sol. Se cree que esta nebulosa se ha estado expandiendo durante entre 1.280 y 1.600 años.

La otra es la Nebulosa del Collar, de una gran belleza. Originalmente era una estrella binaria. Una de las componentes engulló a la otra mientras se expandía para convertirse en una gigante. Las dos estrellas que produjeron esta nebulosa se encuentran en una órbita relativamente pequeña entre sí, con un período de 1,2 días y una separación del orden de 5 veces el radio del Sol.

Mitología

Hay varias leyendas sobre esta pequeña constelación de origen remoto. La mitología más interesante es probablemente la que ve en la Flecha el dardo disparado por Hércules para liberar a Prometeo del águila que devoraba el hígado.

Prometeo es el héroe famoso que osó robar el fuego a Júpiter para darlo a los hombres. Por esta acción, Júpiter lo castigó, encadenándolo al Cáucaso, donde un águila le roía el hígado durante el día. Por la noche, el hígado volvía a crecer, de modo que el suplicio podía durar eternamente. Pero Hércules decidió poner fin a esta tortura y mató al águila con una flecha.