El Delfín

La constelación del Delfin está situada en el hemisferio norte de la esfera celeste. Fue descrita por Claudio Ptolomeo en el Almagesto (siglo II), formando parte de las 48 constelaciones antiguas. Es una pequeña constelación formada por un grupito de estrellas poco luminosas pero fáciles de reconocer, y tiene el aspecto de un delfín saltando. Representa al mamífero acuático que flanquea las naves durante las travesías por mar. Su presencia es considerada un buen augurio.

Esta constelación ocupa una superficie de 188,5° cuadrados, en los que contiene un total de 24 objetos NGC, 2 objetos Caldwell y ningún objeto Messier. La estrella más brillante del Delfín es Rotanev. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es Del, su nombre en latín es Delphinus y su genitivo es Delphini. Tiene un total de 44 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación del Delfín
Carta celeste de la constelación del Delfín

Localización

A occidente de la constelación de Pegaso, prolongando unos treinta grados el lado meridional del característico cuadrado, encontramos el pequeño grupo de estrellas que forman la figura del Delfín en la bóveda celeste.

El Delfín tiene 6 constelaciones colindantes:

Coordenadas

La constelación del Delfín está en oposición al Sol a fines de julio; en este período, por tanto, podremos buscarlo en dirección sur a medianoche. Abarca una región comprendida entre las 20 horas 10 minutos y las 21 horas 10 minutos de ascensión recta, y entre 2° y 21° de declinación.

Estrellas notables

La estrella más brillante de la constelación del Delfín es Rotanev o Beta Delphini, con una magnitud aparente de 3,6. Se trata de una binaria espectroscópica que forma cuyas componentes principales tienen una magnitud de 4 y 4,9, y están separadas 0,65 segundos de arco. Por tanto, es una estrella muy difícil de separar.

Alpha Delphini o Sualocin es la segunda estrella más brillante de esta constelación, y tiene una magnitud aparente de 3,77. Al igual que la anterior, también es un sistema binario que está situado a 243 años luz de nuestro sistema solar. Las dos componentes tienen una magnitud de 3,9 y 6,4. La componente secundaria está a menos de un segundo de arco, con lo que también es difícil de resolver.

Los nombres de Rotanev y Sualocin tienen una etimología curiosa. Los creó Giuseppe Piazzi, el astrónomo que dirigió el observatorio de Palermo y al que se dee el descubrimiento del primer asteroide, Ceres, que actualmente es un planeta enano. Con estos dos nombres, Paizzi quiso recordar a su colaborador Niccolo Cacciatore, cuyo nombre, traducido al latín, Nicolaus Venator, se convirtió leído al revés, en el nombre de las dos estrellas.

Gamma Delphini es una estrella binaria mucho más fácil de resolver. Sus dos componentes tienen una magnitud de 4,5 y 5,5 respectivamente, y están separadas 10 segundos de arco. Resolverlas se encuentra al alcance de pequeños telescopios. Este sistema binario está compuesto por una estrella naranja y una enana amarilla, con lo que ofrece un bonito contraste de colores.

En el Delfín encontramos la estrella variable R Delphini, que pertenece a la misma clase de objetos que Mira. Su magnitud varía entre 7,6 y 13,8 en 285 días. En el máximo de su luminosidad se puede observar con unos simples prismáticos, mientras que en el mínimo requiere instrumentos más potentes, de apertura superior a 15 cm.

Objetos notables

La constelación del Delfín no contiene objetos muy llamativos. Recordemos, entre ellos, el cúmulo globular NGC 7006, ubicado en el cielo a 15 minutos de arco de la estrella Gamma Delphini. Tiene la apariencia de una débil bola luminosa con una magnitud aparente de 10,6. Su luz nos llega después de un viaje de más de 180.000 años: es uno de los cúmulos globulares más distantes de nosotros.

Otro cúmulo globular es NGC 6934, con una magnitud aparente de 8,9. Su estrella más brillante es de magnitud 10, con lo que sigue siendo un objeto muy difícil de observar: se requiere instrumentos de como mínimo 20 cm de apertura. Este cúmulo es mucho más cercano: está a 51.000 años luz de nuestro sol.

Mitología

La benevolencia del ser humano con los delfines queda plasmada en las leyendas asociadas a esta constelación. La primera de ellas narra que Poseidón, el dios del mar, sufría por el sentimiento de soledad que le inspiraba su palacio vacío. Decidió entonces buscar esposa y eligió tal fin a una de las nereidas, las ninfas del mar, llamada Anfitrite.

Pero ésta no apreció el cortejo del dios. Poseidón recurrió entonces a un delfín, que le hizo de mensajero y logró convencer a la elegida. Como premio por el éxito de la misión, que acabó en boda, el dios puso al delfín en el cielo en forma de constelación. Recientemente, también Anfitrite ha terminado representada en el cielo, pues su nombre ha sido asignado a un asteroide.

El segundo mito ligado al Delfín cuenta una historia más oscura. Se dice que el poeta Arión, de regreso de un viaje a Sicilia, fue amenazado de muerte por los marineros de la nave que lo llevaba a la patria. No obstante, Arión logró convencerlos de que le dejaran cantar una última canción antes de matarlo.

Con su canto melodioso, Arión llamó a un banco de delfines y saltó a la espalda de uno de ellos, con lo que consiguió salvarse. Apolo, que era un poeta hábil y música, puso en el cielo al delfín y a la lira transformándolos en las respectivas constelaciones.