La Paloma

La constelación de la Paloma se encuentra en el hemisferio sur de la esfera celeste. Fue descrita por Petrus Plancius en el año 1592, formando parte de las 4 constelaciones de Plancius. Se encuentra al sur de la constelación del Can Mayor, y de hecho, Plancius creó la Paloma a partir de ésta. Dada su reciente creación, la constelación de la Paloma no tiene mitología relacionada.

Esta constelación ocupa una superficie de 270,2° cuadrados, en los que contiene un total de 17 objetos NGC, 1 objeto Caldwell y ningún objeto Messier. La estrella más brillante de la Paloma es Phact. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es Col, su nombre en latín es Columba y su genitivo también es Columbae. Tiene un total de 68 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación de la Paloma
Carta celeste de la constelación de la Paloma

Localización

Partiendo de Sirio, la estrella más brillante de todo el firmamento, se baja unos 20° hacia el suroeste teniendo en cuenta que cuando se observa el cielo mirando en dirección sur el occidente queda a la derecha. Así se llega cerca de la estrella Phact, la estrella más luminosa de la Paloma.

La Paloma tiene 5 constelaciones colindantes:

Coordenadas

La constelación de la Paloma abarca una región del cielo comprendida entre 27° S y 43° S de declinación, y entre 5 horas 5 minutos y 6 horas 40 minutos de ascensión recta. Es íntegramente observable durante todo el año desde latitudes más al sur que 63° S, y parte del año desde las regiones comprendidas entre 63° S y 47° N. Por encima de los 47° N nunca es íntegramente visible.

Estrellas notables

La Paloma es una constelación que contiene pocas estrellas relativamente luminosas. Como ya se ha dicho, la estrella más brillante de la Paloma es Phact, también llamada Alfa Columbae según la denominación de Bayer. Esta estrella brilla con una magnitud de 2,6, y se trata de una estrella de luz azul que dista de nosotros unos 120 años luz.

La segunda estrella más brillante de la Paloma es Beta Columbae o Wazn, con una magnitud aparente de 3,12. Se trata de una gigante naranja que se encuentra a 86 años luz de nuestro sistema solar.

Mu Columbae es una estrella con una magnitud de 5,18, y se encuentra a unos 1300 años luz de nosotros. Pero la característica más notable es que es una estrella fugitiva, igual que AE Aurigae y 53 Arietis. Se piensa que se produjo una colisión entre dos estrellas múltiples, con el resultado de que algunas de sus componentes fueron despedidas a gran velocidad a través del espacio.

El movimiento de Mu Columbae es de 0,025 segundos de arco anuales, un valor no muy grande, pero la distancia de la estrella a nosotros corresponde a una velocidad en el espacio sideral de 120 km/s. Esta estrella nació en la nebulosa de Orión, pero se ha ido alejando rápidamente de su zona de origen debido a lo ya mencionado.

Objetos notables

En la constelación de la Paloma encontramos el cúmulo globular NGC 1851, con una magnitud aparente de 7,3. En los instrumentos de aficionados aparece, al igual que otros objetos similares, como una mancha luminosa redondeada de aspecto difuso y con un diámetro aparente de 11’. Se encuentra a unos 8° al sudoeste de Phact.

Mitología

La constelación de la Paloma puede asociarse a dos historias, pese a haber sido introducida en una época mucho más reciente que la mayoría de constelaciones de la época clásica. Su situación en las cercanías de la antigua constelación de la nave Argos, actualmente desmembrada en constelaciones más pequeñas, la identifica con la paloma mandada por los argonautas para indicarles un trayecto seguro.

Una segunda posibilidad, debida al hecho de que la nave Argos fue identificada con el arca de Noé, remite a la paloma que fue enviada en busca de tierra firme y que volvió llevando en el pico una rama de olivo.

Históricamente, se trató de cristianizar la bóveda celeste asociando a las constelaciones figuras del mundo cristiano, en general santos o personajes bíblicos. Sin embargo, esta operación no tuvo éxito y todavía hoy las constelaciones más antiguas siguen ancladas a héroes y leyendas de la mitología clásica.