La Corona Boreal (constelación)

La constelación de la Corona Boreal se encuentra en el hemisferio norte de la esfera celeste. Fue descrita por Claudio Ptolomeo en el Almagesto (siglo II), formando parte de las 48 constelaciones antiguas. Es una constelación pequeña pero fácilmente reconocible por su forma característica: es una diadema puesta en el cielo ubicada entre dos grandes constelaciones, Hércules y el Boyero.

Esta constelación ocupa una superficie de 178,7° cuadrados, en los que contiene un total de 43 objetos NGC, ningún objeto Messier y ningún objeto Caldwell. La estrella más brillante de la Corona Boreal es Alphecca. En cuanto a su nomenclatura, su abreviatura es CrB, su nombre en latín es Corona Borealis y su genitivo es Coronae Borealis. Tiene un total de 37 estrellas (de magnitud visual < 6,5).

Carta celeste de la constelación de la Corona Boreal
Carta celeste de la constelación de la Corona Boreal
Leyenda de la carta celeste

Leyenda: en la carta celeste se muestra la cuadrícula de las coordenadas ecuatoriales. Las estrellas se representan en color blanco, y su tamaño se relaciona con su magnitud absoluta redondeada al entero más cercano. Las etiquetas de las estrellas siguen la denominación de Bayer. En algunas cartas celestes se ve representada la eclíptica en color azul claro.

Localización

Situada a unos 20° de Arturo, la estrella más brillante de la constelación del Boyero, en dirección noreste, se encuentra un grupito de estrellas dispuestas en forma de una corona. No es de extrañar, pues, que ya en la antigüedad la constelación se conociera con el nombre de Corona Boreal, para distinguirla de la Corona Austral, situada a declinaciones más meridionales.

La Corona Boreal tiene 3 constelaciones colindantes:

Coordenadas

Su ubicación en la bóveda celeste hace que sea completamente inobservable desde latitudes más al sur de 65° S. La constelación de la Corona Boreal abarca una región del cielo comprendida entre las 15 horas 15 minutos y las 16 horas 25 minutos de ascensión recta, y entre 26° y 40° de declinación.

Estrellas notables

Alfa Coronae Boreales o Alphecca es la estrella más luminosa de la constelación de la Corona Boreal, con una magnitud de 2,2. Esta estrella se trata en realidad de un sistema binario, pues Alphecca posee una compañera (magnitud 7,1) con la cual da lugar a eclipses recíprocos, pero la consiguiente variación de luminosidad es demasiado pequeña para poderla apreciar a simple vista.

La estrella Beta Coronae o Nusakan también es una estrella binaria cuyas componentes están separadas 0,3 segundos de arco, demasiado cerca como para ser resueltas con un simple telescopio. La magnitud aparente del conjunto es de 3,6, y se encuentra a 114 años luz de nuestro sistema solar.

En cambio, Sigma Coronae Borealis se puede resolver perfectamente con un telescopio. Las dos componentes están separadas 7 segundos de arco, y tienen una magnitud aparente de 5,6 y 6,4, respectivamente.

Otra estrella notable es R Coronae Borealis: es el prototipo de una clase de variables con características bastante extrañas. Normalmente, esta estrella está en el límite de detección a simple vista, ya que su magnitud es de 5,7. No obstante, de improvisto y sin ningún signo de regularidad, esta magnitud puede descender hasta 14,8. Este salto de más de nueve unidades la sitúa fuera del alcance de los más comunes telescopios de aficionados.

En general, los descensos hasta valores mínimos son muy rápidos, mientras que las subidas hasta los valores mayores pueden durar bastantes meses. Todavía no está clara la causa que provoca variaciones tan marcadas de la emisión luminosa de esta estrella, pero parece que el fenómeno puede atribuirse a la emisión de nubes de polvo compuestas de carbono, un elemento muy abundante en la estrella.

Un comportamiento en cierto modo contrario es el de T Coronae Borealis, normalmente de décima magnitud. Esta estrella sufre explosiones imprevistas que la llevan hasta la segunda magnitud y a rivalizar con Alphecca. Las explosiones de T Coronae Boralis afectan sólo a las capas superficiales del astro, sin involucrar la estructura entera de la estrella.

En realidad, T Coronae Borealis es un sistema formado por dos estrellas: una gigante roja y una estrella pequeña de color azul que orbita alrededor de la primera y le sustrae materia de las capas más exteriores. Este mecanismo genera fuertes inestabilidades que pueden resolverse con explosiones que proyectan materia la espacio.

Las explosiones más importantes de este tipo tuvieron lugar en 1866 y 1946. En el primer caso, para observarla se utilizó un simple telescopio y en el segundo también un espectroscopio, que permitió determinar la velocidad de expansión del gas producido por la explosión. Las medidas arrojaron un dato interesante: los gases viajan a una velocidad de 5000 km/s.

Objetos notables

La Corona Boreal no contiene objetos observables con telescopios de aficionados, aunque en su interior hay cúmulos de galaxias. La distancia que nos separa de estos objetos es considerable, cerca de mil millones de años luz. Por esta razón, sus componentes son muy débiles, de magnitud superior a 15.

Mitología

La forma de esta pequeña constelación la liga indisolublemente a historias de coronas. Según una leyenda, el dios Dioniso-Baco dio a Ariadna una corona como regalo de bodas. Cuando Ariadna murió, el dios lanzó la corona al cielo, donde permaneció en forma de constelación.

Lámina antigua de la constelación de la Corona Boreal
Ilustración de la constelación de la Corona Boreal en el Atlas Coelestis de John Flamsteed (1729). Flamsteed representó la corona enjoyada de la princesa Ariadna.

Otro relato mitológico relaciona esta constelación con la historia de Teseo y el Minotauro, el monstruo que vivía en el Laberinto de Creta. Gracias a la ayuda de Ariadna, Teseo logró derrotar al Minotauro y salir del Laberinto. Teseo, agradecido, regaló una corona de oro a la mujer que le había ayudado.