El planeta Mercurio

Mercurio es el planeta más pequeño de los planetas interiores o terrestres y del sistema solar, con un radio de 2.439,7 km. Es incluso más pequeño que los satélites naturales más grandes, como sería el caso de Ganímedes y Titán, a pesar de que Mercurio tiene más masa.

Mercurio también es el planeta que orbita más cerca del Sol: realiza una vuelta a su alrededor cada 88 días. Es un planeta rocoso y sabemos que su superficie está llena de cráteres gracias a las imágenes de la sonda Mariner 10, que lo visitó en tres ocasiones entre los años 1974 y 1975.

El planeta Mercurio
El planeta Mercurio captado por la sonda MESSENGER de la NASA, el 14 de enero de 2008. Crédito de imagen [1]: NASA/JPL.

El hecho de que la superficie de Mercurio esté llena de cráteres le da un aspecto similar al de la Luna. En su superficie encontramos cráteres parecidos a los altiplanos lunares, y llanuras con poco relieve también parecidos a los mares de la Luna. Otra característica interesante de Mercurio es que tiene fuertes relieves que se delimitan por acantilados que recorren la superficie de Mercurio en cientos de kilómetros.

Características físicas de Mercurio

Distancia mínima al Sol 46 millones de km
Distancia máxima al Sol 69,8 millones de km
Diámetro en el ecuador 4.878 km
Velocidad orbital media alrededor del Sol 47,87 km/s
Tiempo de revolución en días terrestres 87,97
Tiempo de rotación en días terrestres 58,65
Intervalo de tiempo entre dos salidas del Sol en días terrestres 176
Satélites conocidos 0
Masa (masa terrestre = 1) 0,0555
Volumen (volumen terrestre = 1) 0,056
Densidad (densidad del agua = 1) 5,43
Temperatura mínima de la superficie -180 °C
Temperatura máxima de la superficie 430 °C
Inclinación del eje

Historia y descubrimiento

Mercurio es conocido desde hace unos 5.000 años de antigüedad. Los sumerios ya lo conocían en el tercer milenio aC y lo llamaban Ubu-idim-gud-ud. En el siglo V aC, los griegos creían que se trataba de dos objetos celestes diferentes: el que era visible por la mañana, al que apodaron Apolo, y el que era visible por la noche, al que apodaron Hermes. Pitágoras sugirió que se trataba de un único objeto visible en dos momentos diferentes del día.

El francés Pierre Gassendi fue el primero que observó el tránsito de Mercurio por delante del Sol, en el año 1631. Y ocho años más tarde, en 1639, el astrónomo italiano Giovanni Zupi descubrió que el planeta tiene fases orbitales similares a las de Venus y la Luna, con la ayuda de un telescopio.

Órbita y rotación

La distancia media con la que Mercurio orbita alrededor del Sol es de unos 56 millones de kilómetros con una alta excentricidad, del orden de 0,205. Mercurio se mueve a una velocidad media de unos 48 km/s, pero esta velocidad puede variar según el punto en el que se encuentre. Por ejemplo, cuando Mercurio está en el afelio su velocidad es de 38,7 km/s y cuando está en el perihelio es de 56,6 km/s.

Debido a que Mercurio orbita entre nuestro punto de vista (la Tierra) y el Sol, mientras recorre su órbita presenta diferentes fases, tal y como sucede en la Luna. Cuando Mercurio se encuentra justo entre nosotros y el Sol está en fase nueva y no es visible desde la Tierra. Mercurio tampoco es visible desde la Tierra cuando se encuentra detrás del Sol y está en fase llena. Periódicamente lo observamos pasar por delante del Sol. Este fenómeno se llama tránsito astronómico.

El amanecer doble

El Sol puede salir dos veces en Mercurio, produciendo así una doble alba, también conocida como amanecer doble. Al alba, el Sol sale por encima del horizonte, sin embargo, debido a que la rotación del planeta es más lenta que su velocidad orbital, el Sol se esconde otra vez por el horizonte y vuelve a salir de nuevo. Esta doble alba sucede en un breve instante de un día en Mercurio, pero dura muchos días terrestres.

La resonancia orbital

La resonancia orbital de Mercurio es de 3:2. Esto significa que rota tres veces sobre su eje cada dos vueltas que realiza alrededor del Sol. Durante muchos años, los astrónomos pensaron que la misma cara de Mercurio siempre miraba al Sol, de forma sincrónica, tal y como hace la Luna con respecto a la Tierra. Pero en 1965 los astrónomos descubrieron que no era así.

La estructura interna

La estructura interna de Mercurio se divide en tres partes:

  1. Núcleo (radio = 1.800 km)
  2. Manto (espesor = 600 km)
  3. Corteza (espesor = 100-200 km)

Esquema de la estructura interna de Mercurio

El planeta Mercurio está cubierto por una corteza y un manto relativamente delgados. La mayor parte de este planeta está compuesta por material muy pesado, como el hierro. La composición de este planeta es de un 70% de material ferroso y un 30% de silicatos. Es un planeta tan pequeño que carece de atmósfera.

La densidad de Mercurio es la segunda más alta del sistema solar, con 5.427 g/cm³, un poco menos que la densidad de la Tierra, de 5.515 g/cm³. Esta densidad se explica por el gran tamaño de su núcleo en proporción con su volumen total, y por su composición rica en hierro.

El núcleo

Se cree que el núcleo de Mercurio debe de ser grande y rico en hierro. Los geólogos estiman que el núcleo de Mercurio ocupa un 42% del total de su volumen. Esta proporción es muy inferior en el caso del resto de planetas. Por ejemplo, en el caso de la Tierra, su núcleo representa el 17% de su volumen. Investigaciones recientes indican que Mercurio tiene un núcleo fundido.

El manto

Alrededor del núcleo de Mercurio hay un manto de unos 600 km de espesor, formado por silicatos. Existen varias hipótesis sobre la formación de este manto tan delgado, tales como el impacto de un cuerpo gigante que se llevó buena parte del material original del planeta, o que se evaporó buena parte de la superficie durante su formación debido a su proximidad al Sol.

Otra hipótesis sugiere que la nebulosa solar causó cierta resistencia aerodinámica a las partículas a partir de las cuales Mercurio crecía por acreción. De este modo, las partículas más ligeras se perdieron y no formaron parte del material de acreción.

La ESA y la JAXA realizan conjuntamente la misión BepiColombo, que pretende hacer un análisis riguroso de Mercurio para determinar con mayor exactitud su estructura interna, su superficie, su magnetosfera y su campo magnético. La sonda llegará a Mercurio a finales del año 2025.

La corteza

Por encima del manto de Mercurio se encuentra la corteza, de entre unos 100 y 200 km de espesor, según se calcula gracias a la información de la misión Mariner 10 y de otras observaciones realizadas desde la Tierra.

Una característica distintiva de su superficie es la presencia de varias líneas escarpadas, algunas de las cuales se extienden a lo largo de unos cuantos centenares de kilómetros. Se cree que se formaron cuando el núcleo y el manto de Mercurio se enfriaron y contrajeron, en un momento en el que la corteza ya se había solidificado.

La superficie de Mercurio

En la superficie de Mercurio hay numerosos cráteres fruto del impacto de meteoritos. Estos cráteres pueden medir desde unos metros hasta miles de kilómetros, y pueden ser muy recientes o tener millones de años de antigüedad.

El cráter Abedin
Cráter Abedin de Mercurio, fotografiado el 16 de abril de 2015 por la sonda MESSENGER. Crédito de imagen [2]: NASA/JHUAPL/CIS.

Mercurio es muy parecido a la Luna en ese aspecto, ya que también parece haber sufrido un bombardeo constante de meteoritos de gran tamaño durante los inicios de la formación de los planetas, hace aproximadamente 4.000 millones de años.

Referencias bibliográficas

  1. JPL: https://messenger.jhuapl.edu/index.html
  2. JPL: https://messenger.jhuapl.edu/Explore/Science-Images-Database/gallery-image-1564.html