Clasificación de asteroides

Los asteroides se clasifican según su albedo, espectro (tipo espectral) y color. Los tipos espectrales se corresponden con la composición de la superficie del asteroide. Se sabe que la composición interna de los asteroides pequeños es igual que la externa; y que los grandes, como (4) Vesta, tienen una estructura interna diferente.

El asteroide (243) Ida
El asteroide (243) Ida y su pequeño satélite Dactyl. Foto tomada por la sonda Galileo el 28 de agosto de 1993. Ida es un asteroide de tipo S. Crédito de imagen: NASA/JPL.

La clasificación de Tholen

David J. Tholen propuso en 1984 una taxonomía para clasificar los asteroides. Esta clasificación fue desarrollada a partir de espectros de banda ancha (entre 0,31 µm y 1,06 µm) obtenidos durante el estudio ECAS (Eight-Color Asteroid Survey) en los años 80, y combinándolos con mediciones de su albedo. La clasificación de Tholen incluye hasta 14 tipos de asteroides, pero se pueden clasificar en tres grupos:

  • Asteroides carbonáceos (grupo C).
  • Asteroides silíceos (grupo S).
  • Asteroides metálicos (grupo X).

Albedo es un término utilizado en astronomía para indicar la capacidad de un cuerpo celeste para reflejar la luz. En función de esta capacidad, al cuerpo se le asigna un coeficiente que varía entre 0 y 1. Así, a un cuerpo blanco perfectamente reflector le corresponde un albedo de 1, mientras que a un cuerpo negro, que absorbe toda la luz incidente, se le atribuye un albedo de 0.

Los asteroides de tipo C

Los asteroides de tipo C (carbonáceos) constituyen la mayor parte de los asteroides conocidos (cerca del 75%), con un alto contenido carbónico. Están localizados en su mayoría en las regiones más externas del Cinturón de asteroides, más allá de las 3,5 UA. En esa zona, más del 80% de los asteroides son de ese tipo, mientras que a 2,0 UA sólo un 40% de los que hay son de este tipo. Los científicos creen que la proporción de los asteroides de este tipo podría ser mayor, debido a que son muy oscuros y, por lo tanto, resultan más difíciles de detectar que los demás.

De las distintas familias de asteroides, éstos son los menos luminosos, ya que su albedo está comprendido entre 0,03 y 0,10. Su composición química es razonablemente similar a la del Sol y las nebulosas solares primitivas, pues carecen de hidrógeno, helio y otros elementos volátiles.

El asteroide de tipo C que más brillo puede tener es (324) Bamberga, pero su órbita tiene una alta excentricidad y difícilmente se encuentra en su magnitud máxima. El asteroide más grande de este tipo es (10) Hygiea, con un diámetro de 407 km. Fue descubierto el 1849 por el astrónomo y matemático italiano Annibale de Gasparis.

Los asteroides de tipo S

Los asteroides de tipo S (silíceos) están compuestos principalmente por minerales ferrosos mezclados con silicatos de magnesio. Estos asteroides son los segundos más comunes después de los de tipo C (carbonáceos), teniendo en cuenta que cerca del 17% de los asteroides son de tipo S (silíceos). Pueblan la región interna del Cinturón de asteroides, entre 2,2 AU y 3 AU.

Los asteroides de tipo S son relativamente más brillantes que los de tipo C, con un albedo que varía entre 0,10 y 0,24, aunque generalmente su albedo es de 0,20. El asteroide más grande de tipo S es (15) Eunomia, con un diámetro de unos 330 km en su lado más largo. Los siguientes asteroides más grandes y de la misma categoría son (3) Juno, (29) Amphitrite, (532) Herculina y (7) Iris, uno de los más brillantes.

Los asteroides de tipo X

Los asteroides de tipo X incluyen todos los tipos restantes con espectros similares, pero probablemente con composiciones que pueden ser bastante diferente, compuestos básicamente de minerales ferrosos. Estos asteroides se encuentran en la región más central del Cinturón y se pueden dividir en otros tres grupos, dependiendo del grado de reflectancia del objeto: oscuro, intermedio o brillante.

Según la clasificación de Tholen:

  • Los asteroides de tipo E, con un albedo superior a 0,30, compuestos de enstatita, forsterita y feldespato. Se encuentran en la parte interior del Cinturón principal.
  • Los asteroides de tipo M, con un albedo intermedio, metálicos, compuestos básicamente de hierro y níquel. Se encuentran alrededor de las 3,0 UA.
  • Los asteroides de tipo P, con un albedo por debajo de 0,1 y espectros rojos sin rasgos distintivos, compuestos de condritas carbonáceas. Se encuentran en el Cinturón principal exterior y en la zona troyana de Júpiter.

En la clasificación de asteroides de Tholen, el albedo es crucial, pero algunos objetos de los que no se dispone información sobre su albedo fueron asignados a la categoría de asteroides de tipo X. Un ejemplo de ello es el asteroide (50) Virginia.

Existen, además, otras categorías para clasificar a los asteroides menos comunes. Por ejemplo, los asteroides de tipo D, con un albedo muy bajo (entre 0,02 y 0,05); son muy rojos. Raramente se les encuentra en el Cinturón principal, ya que son más frecuentes en distancias superiores a 3,3 UA del Sol.

La clasificación de SMASS

Esta taxonomía es más reciente y no se usa tanto como la de Tholen. Fue introducida en 2002 por Schelte John Bus y Richard P. Binzel, basándose en una espectroscopia de 1447 asteroides pequeños del Cinturón principal, llamada SMASS por sus siglas en inglés (Small Main-Belt Asteroid Spectroscopic Survey). Este análisis produjo un espectro de mayor resolución que el estudio ECAS, con lo que resolvió una diversidad de características espectrales que eran poco nítidas.

Según la clasificación SMASS, los asteroides se pueden ordenar en 24 categorías distintas, aunque la mayoría de los asteroides quedan clasificados en tres categorías principales: la del grupo C (objetos carbonáceos), la del grupo S (objetos silíceos) y la del grupo X (objetos que en su mayoría son metálicos). Estos grupos se corresponden con las tres categorías principales de la clasificación de Tholen.

Es previsible que estos dos esquemas de clasificación sean redefinidos en el futuro o sean reemplazados por nuevos esquemas con los progresos que se vayan produciendo en las investigaciones. Los científicos todavía no han podido consensuar la mejor taxonomía para clasificar los asteroides.